Motocultor con arranque eléctrico: ventajas y recomendación

Los motocultores con arranque eléctrico son herramientas mecánicas esenciales para poder trabajar la tierra con eficacia, ahorrando tiempo y esfuerzo. Con ellos cavar, airear, sembrar o incluso recolectar, son tareas sencillas de realizar, gracias a la fuerza de estas máquinas y a los distintos accesorios y aperos de labranza que admiten y que son esenciales para las distintas funciones. Existe una amplia gama de motocultores, de uso doméstico y profesional, capaz de dar respuesta a las características que presente cada terreno o superficie cultivada. De todos los modelos posibles, si necesitas una máquina rápida y potente, los motocultores a gasolina responderán a tus expectativas. Si además cuentan con arranque eléctrico, su puesta en marcha te resultará muy sencilla incluso en las condiciones más difíciles. En este post de Machine Planet, tu tienda online de repuestos y maquinaria de jardinería, resaltamos las ventajas de los motocultores con arranque eléctrico y te damos a conocer nuestra recomendación.

El arranque eléctrico: ventajas

A la hora de adquirir un motocultor, son varios los aspectos a valorar: la potencia del motor, la capacidad del depósito de combustible del que dependerá sus horas de funcionamiento autónomo, el ancho de trabajo que permite el rotavator, el número de marchas con las que cuenta o los elementos de seguridad que incorpora. Además de estas importantes prestaciones, que un motocultor tenga arranque eléctrico siempre es un plus que hay que tener en cuenta.

La gran ventaja del arranque eléctrico es la comodidad que supone poner en marcha la máquina simplemente dándole a un botón o accionando la correspondiente llave, exactamente igual que en un coche. A la comodidad evidente, hay que sumar la rapidez. El sistema de arranque manual o con tirador requiere realizar al menos dos movimientos: uno primero, suave y corto, para lograr el enganche del mecanismo que logrará finalmente el encendido y un segundo tirón, más potente y pronunciado (generalmente son una media de tres tirones) que arrancará el motor haciendo que la máquina comience a funcionar.

No se puede decir, en ningún caso, que el arranque manual sea complicado, pero es cierto que requiere algo de práctica y brazos algo fuertes, para no gastar energías en la puesta en marcha, que puede complicarse sobre todo cuando se trata de arrancar la máquina en frío o se trabaja en condiciones de bajas temperaturas.

Como ventajas adicionales también hay que señalar que el arranque eléctrico del motocultor es una eficaz alternativa si la máquina llega a bloquearse y a no arrancar por algún problema con la cuerda (por ejemplo, que se haya partido o que haya entrado aceite en la cámara de compresión). También, el sistema eléctrico resulta seguro a la hora de impedir que la cuerda pueda provocar algún percance durante su manipulación, algo poco frecuente pero que puede llegar a ocurrir.

Poder detener el motocultor durante la faena, en el momento que lo consideres necesario, y arrancarlo en cuestión de segundos con un solo gesto es una ventaja que conviene tener presente.